Sabado 18 de Septiembre de 2010

El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
1 Pedro 5:10

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmo 46:1

Reflexiones sobre el sufrimiento y la fe

Jesucristo no vino para eliminar el sufrimiento, sino para llenarlo con su presencia.
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Sólo la Palabra de Dios trae una verdadera respuesta al misterio incomprensible del sufrimiento.
Sólo al final de los tiempos podremos comprender perfectamente de qué manera "todas las cosas" hayan ayudado a nuestro bien (Romanos 8:28). Tener fe es creer de antemano en lo que sólo tendrá sentido más tarde.
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Los más grandes triunfos de la fe se cumplen en medio de las más grandes pruebas.
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La fe es como un pájaro que canta mientras la noche todavía es oscura.
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Una fe puesta a prueba es una fe fortalecida. Mediante la prueba aprendemos a conocer nuestra debilidad, pero también la fidelidad de Dios y sus tiernos cuidados.
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"Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que no os falte cosa alguna". (Santiago 1:3-4)